martes, 16 de junio de 2015

Sorpresa en la caza - Cap4

La visión se le emborronaba a Stan e inconscientemente se agarraba con presión el hombro. Recordaba aquella noche claramente, como si fuera ayer; soñaba alguna que otra vez con ella.

Releyó una y otra vez el email hasta que su vista se nubló, era tan simple el mensaje que le hacía dudar de su veracidad. Sopesaba las posibilidades ante aquel hecho. El estado de alerta en la agencia le ponían las cosas difíciles. ¿Cómo podría librarse de las órdenes de sus superiores para dar caza, para emprender su vendetta personal?

Stan sabía que en su extensa hoja de trabajo tenía muchísimos logros de alto nivel y que por ello podría pedir algún que otro favor.

Se levantó con decisión, camino al despacho del director de la agencia. Stan dudaba si esa única pista, si así se le podía llamar, podría ser suficiente para el "gran tiburón". Así llamaban en la agencia al director Smith.

"Hola Caroline, necesito hablar con el jefe" le dijo a la secretaria del señor Smith. "Un momento Stan, está reunido ahora mismo, aunque le avisaré de que le estás esperando." Respondió ella con una sonrisa implícita. "Disculpe señor, el agente Gibbs está aquí esperándole", "Dígale que espere un momento", respondió el director con autoridad.

Por auto-reflejo Stan se sentó en la butaca de cuero negro que había frente al escritorio mientras le guiñaba un ojo a Caroline. "La guía del buen agente" se erguía firmemente sobre los demás panfletos en la mesa de cristal. Esa guía era lo primero que les exigían leer a cada agente de la agencia nada más ingresar, más concretamente cuando eran reclutados. En su caso Stan, la había leído con tan solo 14 años, cuando la encontró entre las pertenencias de su padre, después de que éste muriera en acto de servicio.
Stan viajó en su mente a aquella época, a las noches en el despacho de su padre leyendo su legado frente al fuego de la chimenea.

Recordaba el olor a puro y madera, el calor que desprendía el fuego cálido e insistente, la calidez del sofá frente a la venta, aquellos cuadros de impresionismo que inundaban la sala. Recordaba cada noche en la habitación, leyendo las memorias de su padre, sus libros favoritos, informes de casos, testimonios... Aquello le hizo pensar en su padre, el gran agente de la agencia, de los mas condecorados y valerosos. Un hombre de integridad, honor y sacrificio. El mismo sacrificio que tuvo que hacer Stan con la diferencia de que a el le costó su matrimonio. Añoraba a su padre más de lo que pensaba o podría dar la sensación. Siempre fue su héroe, su punto de inspiración, en quien se reflejaba en cada decisión que tomaba.

Mientras divagaba la puerta del despacho se abrió despertándole del ensimismamiento. El gobernador y un par de peces gordos de la política estadounidense y algún que otro alto cargo de alguna agencia no-gubernamental salieron con paso firme por ella. El último fue el director Smith, que con un "Hasta la próxima caballeros y buen día gobernador",  se despidió del grupo. Tras examinar el rostro de Stan el director se giró hacia su secretaria. "No me pases ninguna llamada mientras esté reunido con el agente Gibbs, Caroline, a no ser que sea el mismísimo presiente". Acto seguido con un gesto de la cabeza le indico a Stan que entrara en su despacho.

"Por lo que puedo intuir hay algo importante que ronda por tu cabeza Stan, ¿Qué es lo que ocurre?", le dijo de una forma más cercana y cómplice. El director fue el compañero de su padre hasta el día de su muerte. En cierta manera siempre había sido como un tío para él y desde aquel incidente, como un segundo padre. En la agencia nunca le había servido tal vínculo para poder ascender mas fácilmente, ni tampoco se lo propuso. Alan Smith era un hombre de principios y desde el principio llegaron al acuerdo de que en el trabajo y, más aún delante de los compañeros, se tratarían según el rango, sin cercanías. Si quería llegar a ser un buen agente, mejor dicho, un gran agente, tendría que currárselo y demostrar que valía para ese trabajo.

"Buenos días tío Alan"- Stan notó en su mirada un mínimo sentimiento de incomodidad ante aquellas palabras -."Tengo algo que enseñarte". Sacó el contenido de su bolsillo y Alan alargó el brazo para coger el papel; de un rápido movimiento lo puso a la par de su cara y leyó:

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De: noname@anoniymous.as
Asunto: Información importante
Mensaje:
En la tierra de canguros tu pesadilla se esconde. ¡Sigue el camino de Hefesto!
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Tras un breve momento y sopesando sus palabras  el directo le dijo a Stan -" Imagino lo que vienes a pedirme. Entonces, ¿Crees que es una información válida o por lo menos que deberíamos tenerla en cuenta? La verdad, es algo misterioso y aunque dudo que pueda ser alguien haciéndose el gracioso... esa última frase..."

"Te doy una semana para que puedas verificar esta nota, si encuentras algo que la reafirme o que la de algún sentido, ya hablaremos sobre el tema", le dijo con un deje de autoridad en su voz el director a Stan. "No hagas nada sin mi permiso Stan, ¡sé que llevas mucho tiempo deseando algo como esto!".

"Tranquilo tío no soy un novato, tengo más experiencia y sangre fría que en esa época, no te preocupes".

Tras un asentimiento y una mirada de complicidad, Stan salió del despacho confiado y excitado. Con la nota bajo la presión de su mano, fijó su mirada en Caroline. "¡Parece que va a ser una gran semana!", le dijo con una sonrisa y un brillo intenso en sus ojos.

                                                                                                                                                                     

sábado, 5 de julio de 2014

Sorpresa en la caza - Cap3

Eran las 12 de la noche de otro día de duro trabajo y de falta de sueño. El agente del FBI Stan Gibbs nadaba en un muro de papeleo interminable: testimonios, fotos, documentación sobre pruebas... Una montaña de cigarrillos y un vaso de whisky con un par de hielos, hacían de adornos en la mesilla cerca de la lámpara, y de fondo se oía el Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart. Esa obra maestra conseguía calmar sus nervios, a la par que le hacía concentrarse más allá de lo que cualquier otro método pudiera.

"Necesito vacaciones, sino... no sé cuanto voy a durar a este ritmo", pensó Stan mientras vaciaba el vaso de un trago. Cogió otro cigarrillo, lo encendió y se levanto de la silla. Se dirigió al mini bar casero que se había construido hace un par de años, mientras estaba de baja por un disparo que recibió en estando de servicio. La cicatriz aun le molestaba, y de vez en cuando se la palpaba en un movimiento instintivo, una costumbre. Eso mismo hacía mientras se servía otro trago, tras darse cuenta que de nuevo se tocaba el hombre derecho, rápidamente dio otra calada al cigarro para apartar la mano. Cogió de nuevo el vaso y le puso otro hielo camino a la mesa. Ese nuevo caso del asesinato de un agente del FBI infiltrado en una banda de traficantes de armas, tenía a la agencia muy alterada. La mayoría de los agentes habían tenido que aparcar sus asuntos de menos relevancia para atender a la prioridad número uno del momento. Recogió un expediente y fijó su mira en el sofá, necesitaba algo mullido pues llevaba más de 2 horas sentado en la silla y tenía el culo literalmente cuadrado. Acomodo unos cojines, encendió la lámpara de pie que tenia y se tumbo en el sofá.

El sonido del teléfono le despertó a las 8 a.m, se había quedado dormido mientras leía todo ese papeleo que guardaba la carpeta del expediente. Cogió su móvil y vio que era su futura ex-mujer, siempre era su ella, estaba de los nervios porque Stan no había firmado los documentos del divorcio, y la verdad pretendía alargar todo lo que pudiera el acontecimiento solo por hacerla sufrir. Ella le había hecho la vida imposible en los últimos años de relación. Sus caprichos, sus cambios de humor y esa altanería que le entró por ser la mujer de un alto cargo en una de las instituciones más importantes del mundo. A él eso lo carcomió por dentro, no le gustaba ser el centro de atención, ni fardar de sus méritos ni aprovecharse de su cargo en el trabajo. Solo buscaba hacer el bien común, ayudar en todo lo que fuera posible sin atender a los halagos ni condecoraciones.

-Dime Steffi, ¿Que te trae de los nervios hoy?-, le dijo Stan nada mas aceptar la llamada.- ¿Cómo que, que me traes de los nervios? no me seas petulante! Ya sabes el porqué de mi llamada, siempre es la misma razón por desgracia. ¿Te vas a dignar a filmar los papeles algún día?-, le recriminó ella claramente disgustada. En su voz Stan podía sentir todo ese resquemor acumulado durante años, por la falta de atención y cariño que según ella, él no le había dado. - Tranquila, ando muy liado últimamente en el trabajo, ha pasado algo importante y no puedo desviar mi atención sobre cosas más rudimentarias -, respondió Stan con un ligero toque de cansancio y aburrimiento en sus palabras. - lo siento Steph tengo que dejarte, me pillas en mal momento... -, - Siempre es un mal momento para ti, pero ten por seguro que en breves los firmaras, eso te lo aseguro!-, le corto ella con síntomas de histeria en su voz. - Adiós Steph, como siempre un placer -, le dijo Stan y colgó sin darle opción a que ella le respondiera.

Tras arrojar el móvil al sofá, se fue al cuarto a coger una toalla para darse una ducha. Se afeito y se recorto el pelo a sí mismo, no se cansaba en ir a la peluquería pues tenía ya cogida la medida a como cortarse el pelo a si mismo desde hace años. Se puso sus jeans vaqueros, una camisa blanca, la corbata y la chaqueta negra, tras verificar que hacía buen tiempo, se acerco a armario y cogió una de sus gafas de montura negra y cristales negros. Salió de casa y lo degustó, hacia un buen día, un día soleado con una ligera brisa que amenizaba ligeramente calor sobre si cuerpo. Su Mustang negro lo esperaba como cada mañana, con esa figura imponente, Stan adoraba ese coche, era su momento de mayor placer durante el día, cuando lo conducía y dejaba de preocuparse de las cosas que lo rodeaban.

Al llegar a la sede principal del FBI, como de costumbre debía enseñar su acreditación a Tim. - Buenos días Tim, ¿alguna nueva para comentar? seguro que tienes alguna historia o algún cotilleo que comentar - le dijo Stan mientras se reía. - Sabes que sí, pero estos días anda los jefazos controlando todo y será mejor que te lo comente más tarde, cuando se vayan a jugar una partida de póquer mientras beben unos tragos de Whiskys de $300 la botella -, le respondió este con un tono de cachondeo. - Tienes razón Timmy, luego quedamos como siempre para tomar un trago en el bar y me lo comentas tranquilamente. Cuídate artista y que te sea leve -, Stan y Tim chocaron los puños en señal de complicidad. Los 2 se conocían desde la juventud y desde entonces ya tuvieron la ambición a ser agentes de la ley, pero un desafortunado accidente le privó a Tim el poder cumplir su sueño. Los clavos en su pierna, cintura y la placa en la cabeza le habían hundido física y mentalmente. Stan siempre le apoyaba en todo lo que podía, por algo era su mejor amigo, pero cuando se trataba del lugar de trabajo, mantenían las apariencias, no querían inspirar dudas entre la demás gente, por si algún día esto pudiera importar o repercutir.

Al salir del coche cogió su maletín, en el la verdad llevaba bien poco, unos cuantos documentos de seguridad nacional y de obligación, era imperativo que los llevara encima para cualquier situación. Sobre los documentos referentes al caso que les traía de cabeza, tenía las copias exactas en casa y en su despacho. Claramente en casa tenía una caja fuerte de nivel máximo, obsequio de la agencia, ellos sabían perfectamente que los agentes no podían andar de un lado a otro con ese material clasificado y tan importante. Ya en el ascensor mientras subía al piso 78, 2 menos que el del director de la agencia, su compañero Anthony se unió a él en el piso 10. - Buenos días Tony, ¿Que vienes de la visita diaria a recursos humanos? esa sonrisa disimulada en tu semblante serio te delata -, le dijo Stan con una mirada de complicidad. - Como me conoces mamonazo, ¿No hay nada que se te escape? y eso que e subido un par de pisos por las escaleras -, le respondió Anthony dándole un golpecito en el hombro. - ¿Alguna novedad sobre el caso? estoy deseando cerrarlo para poder irme de vacaciones de una santa vez - dijo Stan con un brillo de ansiedad en sus ojos. - La misma telaraña de ayer, está jodida la cosa, esperemos que pronto obtengamos alguna información nueva y relevante -, suspiró Anthony con una mirada ausente.

Las horas delante del ordenador, con una mano colgada del teléfono fueron un suplicio para él. Mientras hablaba con uno de sus contactos en el mundo del contrabando, recibió un email con el asunto: "Ábreme agente Stan", el abrió el correo electrónico con una sensación rara en el cuerpo, leyó lo que ponía y unos sudores fríos emanaron de su frente, el hombro... el hombro le empezó a arder como nunca antes le había sucedido.

jueves, 3 de julio de 2014

Sorpresa en la caza - Cap2

"Jeff se dio cuenta que debía decidir lo que hacer, si llamar a la policía o si limpiar la escena del crimen y deshacerse del cuerpo. Mientras pensaba más y más en ello, a lo lejos escucho el sonido de unas sirenas y entonces sin pensárselo dos veces se dirigió al baño, abrió el botiquín y encontró un bote de alcohol, lo cogió y directamente volvió delante de la cama, tras recoger todas sus pertenencias, esparció el contenido del bote por toda la habitación, saco el mechero de su bolsillo y prendió fuego a cama, cortinas y alfombras.

Que el edificio fuese de madera le fue de gran ayuda y dio gracias a dios por ello. El fuego se espació rápidamente y tras la visión de un muro de humo y fuego salió rápidamente de la habitación que resulto ser un motel en medio de ninguna parte. En frente se encontraba su Skyline plateado y nada más salir se montó en él y aceleró al máximo en dirección contraria de donde procedían las sirenas.
Sin soltar el pie del acelerador condujo un camino desierto, cubierto de montes de arenisca y piedras.

El paraje desolador, deshabitado y sin transito aunque fuera buena señal para él, mentalmente le hacía mella, pues no era capaz de concentrarse para poder procesar todo, para pensar en que rumbo seguir después de la decisión repentina que tomó horas atrás. La imagen de Anna, desnuda y ensangrentada monopolizaba su mente, esos ojos de dolor acusativo, esos ojos de dolor y sorpresa. Sentía que todo era una pesadilla, no podía estar pasándole todo eso, no a él. Siempre había visto series y películas sobre situaciones similares, pero todo le parecían exageraciones, aun cuando en los periódicos o telediarios se pudieran ver o leer historias similares.

Y de repente se acordó de Marie, la belleza angelical que la tarde anterior le había cautivado. Ella debía de saber que paso la noche anterior, ella podría alumbrar el manchón oscuro que era para él ese mismo recuerdo. Busco en sus bolsillos, tratando de encontrar su teléfono móvil, pues recordaba perfectamente que ella le guardo su número mientras disfrutaban de unas cervezas en la playa. Nada más encontrar el móvil, busco con ansia su nombre en la agenda y para su asombro no tenía ninguna Marie en la agenda. Mas como podía ser, no era posible, estaba convencido que debía tener su número. Jeff cada vez perdía más la esperanza de poder salir ileso de la situación, pues no estaba seguro de si la jugada del fuego ayudaría a eliminar toda prueba física que le relacionara con la habitación. Se dio cuenta de que debía de haber algún empleado que les rentara la habitación, algún testigo fidedigno, sereno que pudiera retratarle o identificarle, o quizás dejo algún registro al alquilarla el cuarto... Miles de probabilidades pasaban por su cabeza cuando vio a lo lejos que se acercaba a una gasolinera.

Detuvo el coche para repostar, se puso las gafas y la gorra que llevaba en el asiento trasero del coche y salió del coche, esperaba que si se diera el caso, el que trabajara dentro no pudiera acordarse bien de él si ocultaba parcialmente su cara. Lleno el depósito y entro en la tienda de la gasolinera, - Buenas tardes - le saludo un hombre de unos 50 años, desaliñado y cierto olor a alcohol, tabaco y mugre. - Si buenas tardes -, le respondió Jeff sin casi pararse. Tras coger un mapa y algo de comer y beber se dirigió al mostrador. - esto es todo, por cierto podría decirme justamente dónde estoy? se me ha olvidado el mapa en otro lugar y ahora estoy un poco desorientado -, le comento de una forma muy natural, - pues... aquí, estás al Este del desierto y parque nacional Simpson - le respondió el hombre, señalándole con un dedo sucio y lleno de grasa, mientras escupía el tabaco, - Muchas gracias y... cuanto le debo? -, dijo Jeff, - 180,85$  y tome un ambientador y calendario de regalo, por buen cliente - le respondió el gasolinero con un toque ser sorna en sus palabras.

"1400 kilómetros? 1400 jodidos kilómetros?" volvía a preguntarse una y otra vez Jeff, "Como cojones e aparecido a mas de 1500 kilómetros de Sídney? Esto tiene que ser un puta broma, me cago en todo joder", se maldecía una y otra vez. "Debo de buscar un lugar para pasar esta noche, tengo que tranquilizarme y pensar tranquilamente", decidió finalmente.

Tras conducir durante unas cuantas horas más, justamente después de haber dejado atrás aquel paraje muerto y falto de vida, el cual no le había dejado ni un minuto en paz, pues los kilómetros y kilómetros de tierra llanos no le dejaron buscar un lugar tranquilo y bien resguardado donde poder sentirse seguro y fuera de la vista de cualquier visitante indeseado, se adentro en un trayecto parcialmente verde con montañas alrededor. Paro en una esquina para ojear de nuevo el mapa y decidir el lugar donde pararía. Tras ver que había unos cuantos caminos que se dirigían monte a través, siguió ese rumbo, y al encontrar un camino no construido para vehículos, siguió por ahí. Cuando vislumbro unos matorrales donde esconder el coche, decidió que era el lugar perfecto y aparco el coche entre los arbustos.

Cubrió el coche con unas cuantas ramas que encontró tiradas por el suelo y cuando termino busco hierba o ramas secas para prender una fogata que le iluminara el lugar y sirviera de abrigo a su estado mental y anímico. El calor de la hoguera consiguió que se relajara parcialmente, además le transporto a un estado de concentración que ya había olvidado.

"Mira que quería olvidar mi antiguo yo... me he mudado de país, he cambiado de nombre, de pensamiento e incluso de forma de ser... Dios no quiere mi perdón ni mi arrepentimiento, el quiere que siga el camino que nunca debí haber abandonado jamás". El semblante de Jeff cambió, a uno más serio, sin miedo ni dudas, sabía lo que tenía que hacer, como proceder, ya lo había hecho antes, muchísimas veces. En ese pasado oscuro suyo nunca había huido de ninguna situación, ni tampoco de nadie, más bien al contrario. La gente de su mundo huían con el simple comentario de su nombre, Logan el exterminador, debía resucitar una vez mas.

lunes, 30 de junio de 2014

Sorpresa en la caza - Cap1

"Era un día de verano, un día que no hacía presagiar nada raro. Jeff se encontraba como de costumbre limpiando su skyline delante de su casa. Vestía una camisa de tirante negra medio rota y unos pantalones piratas vaqueros desgarrados. El sol acentuaba sus facciones duras y remarcaba ese gran tatuaje japonés que le cubría medio cuerpo, dando vida al fuego ilustrado en el.

- Hey Jeff qué tal va todo? - le saludó la vecina divorciada de unos 48 años. Como era costumbre en ella, a cada mínima opción intentaba ligárselo. - Todo va de lujo Anna, con este día... que mas puedo decir o no? jajaja -  Jeff le respondió jovialmente, enfatizando la pausa con una mirada de complicidad. No es que Jeff tuviera intenciones de ligar con ella, pero ese tipo de juegos se lo hacían pasar bien.

- Cuando termine de preparar a mi pequeño, voy a ver si sigue tan fuerte como siempre, además con este tiempo no estaría mal pasarme por el paseo de la playa - dijo Jeff con un aire de tranquilidad aplastante. - A ver si un día de estos me llevas a uno de esos paseos tuyos, aunque tendrá que ser en otro momento pues tengo que hacer unos cuantos recados. Cuídate y luego hablamos -,  - Cuídate tu también Anna y no te esfuerces demasiado, no querrás dañar ese cuerpo tuyo verdad? jajaja hasta luego - se despidió el.

Tras 20 minutos de minuciosos retoques al coche, Jeff se puso en marcha hacia la costa de Sídney. Sabía que si se diera la opción, con en ese coche y su labia podría camelarse a alguna chica en la playa. Nada más llegar y al ver la cantidad de gente que andaba patinando, surfeando, de paseo y tomando el sol, sintió una subida de adrenalina.

Jeff bajó del coche, se puso las gafas y puso rumbo al gentío. Pasó a través de  multitud de gente sin ninguna que le convenciera, entonces decidió ir a un bar-chiringuito de playa para tener mejores vistas. - La cerveza más fría que tengas jefe y algo para picotear - Le dijo a Mike, el jefe del bar. - Hoy también de caza artista? No perdonas ninguna! de mayor quiero ser como tu Jeff jajaja - le respondió Mike, -Ni que los años pasaran hacia atrás Mike tu época casi ya termina, aunque seguro que alguna que otra te echa los tejos -.

Tras ver pasar unas cuantas chicas, cuando creía haber visto a una rubia despampanante alguien le interrumpió. - Hola que haces aquí solo bebiendo? No te aburres? O estás esperando a alguien? Te he visto llegar hace media hora y no te has movido para nada! -, una hermosa morena de rasgos peculiares, de uno 27 años, le robó toda la atención. - Hola!... Umm vaya... muchas preguntas para alguien que ni siquiera se ha presentado jejeje - respondió Jeff mientras procesaba la situación. - Pero como buen caballero te responderé, por cierto me llamo Jeff y he venido a disfrutar del día sin ninguna otra pretensión, como se dice, a verlas venir jeje - respondió hábilmente mientras se estiraba abrazando al mundo. - Y bueno, cuál es tu historia... -, - ... Marie, me llamo Marie y bueno no quiero parecer muy descarada pero estaba ahí aburrida tomando el sol y cuando te he visto me he pasado estos 30 minutos decidiendo que hacer -, le respondió Marie con ciertos índices de rubor en sus mejillas. - Te apetece algo de beber? Ya que has hecho el 'esfuerzo'  de venir hasta aquí que mínimo no? jejeje además no me gusta ver a una chica tan guapa como tu pasar sed -.

Jeff se encontraba pletórico, caída del cielo tenía a un ángel a su lado y era ella la que estaba interesada. - Bueno me presento yo primero, como te he dicho me llamo Jeff tengo 30 años, soy dueño de un bar en la calle Hawkin Street en Sídney -, dijo orgullosamente Jeff. - Bueno pues yo soy Marie tengo 2.. bueno soy una dama así que eso no se pregunta jajaja y trabajo de dependienta en una tienda de ropa además estudio para poder hacer desfilar mis vestidos en pasarela, aunque bueno todo eso son sueños -.

Pasaron la tarde entre cervezas hasta que se hizo de noche. Cuando la temperatura bajo uno 10 grados se pusieron rumbo al coche. Al llegar a la altura de su skyline Jeff dijo - Bueno a sido una tarde impresionante y bueno ya sé que tengo tu teléfono pero te ap... -, a Jeff no le dió tiempo a terminar la frase, Marie se la abalanzó y le fundió un beso largo e intenso. - Quien ha dicho que ha terminado el día de hoy? - Jeff le sonrió y los 2 se montaron en su coche. Aparcaron en un descampado y tuvieron sexo como animales salvajes. Jeff la empujaba fuerte pero con delicadeza, mientras lamia y mordía su cuello y orejas. Ella gemía en éxtasis sacudiendo todo su cuerpo. Los 2 terminaron extenuados y después de llevarla a su casa y ducharse, mientras tenían sexo de nuevo, se fueron de bares.

Jeff despertó desorientado y con un dolor de cabeza grandísimo. Intentaba recordar lo que paso después de unas cuantas pintas de cerveza. Solo recordaba ron, música y una tienda de tatuajes. Tras abrir las cortinas no consiguió situarse, no sabía cuál era ese lugar, nada mas girarse vio el cuerpo de una chica desnuda, totalmente pálida y con un cuchillo clavado en su estomago. El rió de sangre había dejado la cama y el cuerpo de Jeff con un tono rojo oscuro. Sintió nauseas y mas mareos, un ataque de pánico y miedo le inundo.

Los temblores le pudieron durante un buen rato, tras darse cuenta realmente de la situación, intento calmarse golpeándose la cabeza con la pared. El mareo y el dolor inicial pasaron a un estado más centrado. Jeff se dio cuenta que debía comprobar la identidad de la chica, se acerco dubitativo hacia el cuerpo inerte, se giró y el corazón se le paro un instante, no podía creer lo que veía, una locura momentánea hizo que se mordiera los labios hasta sangrar, como podía ser, no lo entendía. Se sentó en el suelo mientras los ojos de Anna le miraban acusadoramente."

Dulce Arcoiris

"Presa involuntaria de tu piel.
prófuga del continuo balanceo del dolor,
fiel servidor de tu corazón,
dulcinea de este fiel servidor.

Este auge que me arrastra hacia ti,
esa dulzura que me habla de ti,
esa mirada angelical te atrapa en mi interior,
en mi huérfano y loco corazón.

Baila en mi, susurra en mi,
en un mar revuelto por las emociones.

Ay! mi dulce arco iris,
brisa de mil colores,
amar es mi desdicha
y el silencio mi defecto.

Con decisión asumo mi sino
pero parco en palabras me quedo
cuando tus ojos penetran en los mios.

Estrecharte entre mis brazos deseo,
el tacto de tu piel en mis labios sentir,
mostrarte un mundo de ensueño,
regalarte una estrella si lo deseas,
mas solo hay una forma,
que tu también me ames a mi."


Alain Zabaleta (2006-2007)        a.k.a      A.Z. Lafenhaus

Gorroto Kolpea

Eguneroko ogi ustela, egunero zaplastada,
zenbat eta gehiago ahalegindu,
orduan eta kolpe gehiago,
akats gehiago, larri gehiago.

Sorteak ihes egiten dit, larriaren larria,
bastertutako gizakia,
ahastutako laguna, unibertsoko inurria.

Argi ilunarekin noa aurrera,
aurkitzen ditudan ostopoak gaindituz,
batenbatek lurrera botako nauen arduratan.

Sendo mantendu behar da bizitza honetan,
nahiz eta gogorra izan,
nahiz eta labainak sartu,
aurrera jarraituko dut,
nire bizitza nahia zuen malizia
baino gogorragoa bait da.

Posoitutako geziek ez dute eraginik nigan,
ezta ere zuen heriotza hitzek,
azpaldi galdu bait nuean besteen
iritsien, keska edo arduren interesa,
ez zarete gehiago beharrezkoak,
ez duzu ezer aldatzen.


Alain Zabaleta  (2007-02-12)        a.k.a      A.Z. Lafenjaus

Hasiera baten agurra...

Hauxe da lenengoz, formal baten nire burutik pasaten dizen gauzak, independenteki horri baten jarrikotena. Oin arte facebook erabili ixandot neure paranoya monumentalak idazteko. Amen euskerazko, erderazko edo inglesezko idatzixek ikusiko dozue, irakurtzen dozuenok beintzat.

Idazteko momentun errore ortografikuk edo badaz, gorde ein edo pertsonalmente komenta, kontaten dabena da, hitzen bitxartez esaten dotena. Hau esan da gero, espero guztati amendik aurrea eskeñiko dotzuetena.

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Esta es la primera vez que pongo formalmene mis pensamientos en una pagina exclusiva para este propósito, Hasta ahora he usado facebook para transmitir todas mis paranoyas. Aquí vaís a encontrar escritos en euskera, castellano o inglés, por lo menos los que lo leais.

Los fallos ortograficos que pueda cometer u os los guardais o me los comentais en privado, lo que realmente importa aquí es lo que pueda trasmitir con mis palabras. Después de decir todo esto, espero que os guste todo lo que os ofrezca de hoy en adelante.

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"I'll be back soon"