"Jeff se dio cuenta que debía decidir lo que hacer, si llamar a la
policía o si limpiar la escena del crimen y deshacerse del cuerpo. Mientras
pensaba más y más en ello, a lo lejos escucho el sonido de unas sirenas y
entonces sin pensárselo dos veces se dirigió al baño, abrió el botiquín y
encontró un bote de alcohol, lo cogió y directamente volvió delante de la cama,
tras recoger todas sus pertenencias, esparció el contenido del bote por toda la
habitación, saco el mechero de su bolsillo y prendió fuego a cama, cortinas y
alfombras.
Que el edificio fuese de madera le fue de gran ayuda y dio gracias a dios
por ello. El fuego se espació rápidamente y tras la visión de un muro de humo y
fuego salió rápidamente de la habitación que resulto ser un motel en medio de
ninguna parte. En frente se encontraba su Skyline plateado y nada más salir se
montó en él y aceleró al máximo en dirección contraria de donde procedían las
sirenas.
Sin soltar el pie del acelerador condujo un camino desierto, cubierto de
montes de arenisca y piedras.
El paraje desolador, deshabitado y sin transito aunque fuera buena señal
para él, mentalmente le hacía mella, pues no era capaz de concentrarse para
poder procesar todo, para pensar en que rumbo seguir después de la decisión
repentina que tomó horas atrás. La imagen de Anna, desnuda y ensangrentada
monopolizaba su mente, esos ojos de dolor acusativo, esos ojos de dolor y
sorpresa. Sentía que todo era una pesadilla, no podía estar pasándole todo eso,
no a él. Siempre había visto series y películas sobre situaciones similares,
pero todo le parecían exageraciones, aun cuando en los periódicos o telediarios
se pudieran ver o leer historias similares.
Y de repente se acordó de Marie, la belleza angelical que la tarde anterior
le había cautivado. Ella debía de saber que paso la noche anterior, ella podría
alumbrar el manchón oscuro que era para él ese mismo recuerdo. Busco en sus
bolsillos, tratando de encontrar su teléfono móvil, pues recordaba
perfectamente que ella le guardo su número mientras disfrutaban de unas
cervezas en la playa. Nada más encontrar el móvil, busco con ansia su nombre en
la agenda y para su asombro no tenía ninguna Marie en la agenda. Mas como podía
ser, no era posible, estaba convencido que debía tener su número. Jeff cada vez
perdía más la esperanza de poder salir ileso de la situación, pues no estaba
seguro de si la jugada del fuego ayudaría a eliminar toda prueba física que le
relacionara con la habitación. Se dio cuenta de que debía de haber algún
empleado que les rentara la habitación, algún testigo fidedigno, sereno que
pudiera retratarle o identificarle, o quizás dejo algún registro al alquilarla
el cuarto... Miles de probabilidades pasaban por su cabeza cuando vio a lo
lejos que se acercaba a una gasolinera.
Detuvo el coche para repostar, se puso las gafas y la gorra que llevaba en
el asiento trasero del coche y salió del coche, esperaba que si se diera el
caso, el que trabajara dentro no pudiera acordarse bien de él si ocultaba
parcialmente su cara. Lleno el depósito y entro en la tienda de la gasolinera,
- Buenas tardes - le saludo un hombre de unos 50 años, desaliñado y
cierto olor a alcohol, tabaco y mugre. - Si buenas tardes -, le
respondió Jeff sin casi pararse. Tras coger un mapa y algo de comer y beber se
dirigió al mostrador. - esto es todo, por cierto podría decirme justamente dónde
estoy? se me ha olvidado el mapa en otro lugar y ahora estoy un poco
desorientado -, le comento de una forma muy natural, - pues... aquí,
estás al Este del desierto y parque nacional Simpson - le respondió el
hombre, señalándole con un dedo sucio y lleno de grasa, mientras escupía el
tabaco, - Muchas gracias y... cuanto le debo? -, dijo Jeff, - 180,85$
y tome un ambientador y calendario de regalo, por buen cliente - le
respondió el gasolinero con un toque ser sorna en sus palabras.
"1400 kilómetros? 1400 jodidos kilómetros?" volvía a preguntarse
una y otra vez Jeff, "Como cojones e aparecido a mas de 1500 kilómetros de
Sídney? Esto tiene que ser un puta broma, me cago en todo joder", se
maldecía una y otra vez. "Debo de buscar un lugar para pasar esta noche,
tengo que tranquilizarme y pensar tranquilamente", decidió finalmente.
Tras conducir durante unas cuantas horas más, justamente después de haber
dejado atrás aquel paraje muerto y falto de vida, el cual no le había dejado ni
un minuto en paz, pues los kilómetros y kilómetros de tierra llanos no le
dejaron buscar un lugar tranquilo y bien resguardado donde poder sentirse
seguro y fuera de la vista de cualquier visitante indeseado, se adentro en un
trayecto parcialmente verde con montañas alrededor. Paro en una esquina para
ojear de nuevo el mapa y decidir el lugar donde pararía. Tras ver que había
unos cuantos caminos que se dirigían monte a través, siguió ese rumbo, y al
encontrar un camino no construido para vehículos, siguió por ahí. Cuando
vislumbro unos matorrales donde esconder el coche, decidió que era el lugar
perfecto y aparco el coche entre los arbustos.
Cubrió el coche con unas cuantas ramas que encontró tiradas por el suelo y
cuando termino busco hierba o ramas secas para prender una fogata que le
iluminara el lugar y sirviera de abrigo a su estado mental y anímico. El calor
de la hoguera consiguió que se relajara parcialmente, además le transporto a un
estado de concentración que ya había olvidado.
"Mira que quería olvidar mi antiguo yo... me he mudado de país, he
cambiado de nombre, de pensamiento e incluso de forma de ser... Dios no quiere
mi perdón ni mi arrepentimiento, el quiere que siga el camino que nunca debí
haber abandonado jamás". El semblante de Jeff cambió, a uno más serio, sin
miedo ni dudas, sabía lo que tenía que hacer, como proceder, ya lo había hecho
antes, muchísimas veces. En ese pasado oscuro suyo nunca había huido de ninguna
situación, ni tampoco de nadie, más bien al contrario. La gente de su mundo
huían con el simple comentario de su nombre, Logan el exterminador, debía
resucitar una vez mas.
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